A medida que las personas envejecen, los depósitos de colesterol y otras grasas provocan la estrechez y obstrucción de sus arterias, los vasos que llevan sangre desde el corazón hasta cada parte del cuerpo. Este proceso de “incrustación” gradual se conoce como ateroma o aterosclerosis.
El tabaquismo hace que este proceso ocurra a una edad más joven. La aterosclerosis en las arterias que abastecen los músculos del corazón da origen a angina y ataques cardiacos.
Si la aterosclerosis afecta las arterias que abastecen la sangre al cerebro, puede ocasionar un accidente cerebrovascular.
La aterosclerosis también puede afectar las arterias que abastecen de sangre a los riñones, las arterias renales. A esto se le denomina enfermedad renovascular, y es una causa particularmente común de insuficiencia renal en pacientes ancianos.