Aunque las personas que padecen insuficiencia renal crónica no viven tanto como las personas sanas, la insuficiencia renal por sí misma normalmente no es mortal. La principal causa de muerte de los pacientes renales es la enfermedad del corazón.
El daño permanente al corazón muchas veces sucede pronto en la insuficiencia renal, antes de que se necesite diálisis o trasplante. Este daño puede ser debido a la presión arterial alta, anemia y sobrecarga de líquidos. También es posible que, cuando fallan los riñones, los desechos que se acumulan en la sangre tengan un efecto tóxico sobre el corazón. Ni la diálisis ni un trasplante pueden hacer nada para reparar un corazón ya dañado.
Si usted tiene insuficiencia renal, es muy importante que se cuide adecuadamente. Las medidas sencillas pueden ser: