Como el calcio, el fosfato es un mineral que refuerza los huesos.
Como el calcio, el fosfato se almacena en los huesos y está presente en la sangre. Los riñones normales ayudan a conservar la cantidad correcta de fosfato en la sangre. Cuando los riñones fallan, el fosfato se acumula en la sangre.
Los niveles normales de fosfato en la sangre son 0.8 a 1.4 mmol/L. En los pacientes renales, los niveles de fosfato pueden ser mayores de 2.0 mmol/L.
Los niveles elevados de fosfato pueden ocasionar prurito grave, que puede ser muy incómodo. Los niveles altos de fosfato también significan niveles bajos de calcio, que a su vez significa huesos debilitados.
Por desgracia, los fosfatos no se eliminan fácilmente por diálisis. Para mantener los niveles de fosfato bajos, las personas con insuficiencia renal deben seguir una dieta saludable y, en particular, evitar alimentos ricos en fosfato como los productos lácteos, nueces y carne.