La deficiencia de hierro es la causa más común de que la EPO no funcione. El hierro forma una parte importante de la estructura química de la hemoglobina. El tratamiento con EPO hace que el hierro del cuerpo se almacene para que sea utilizado más rápido de lo normal.
Para saber qué tanto hierro se encuentra en su cuerpo, se lleva a cabo una prueba para medir el nivel de una sustancia, denominada ferritina, en la sangre. El nivel de ferritina debe ser por lo menos 200 miligramos por litro (200 mg/L) de sangre.
La deficiencia de hierro muchas veces puede ser tratada con tabletas de hierro como las de sulfato ferroso.
También es posible que usted necesite inyecciones de hierro. Su médico o enfermera renal se las pueden administrar.