El efecto secundario más común de la EPO es el aumento en la presión arterial. Esto es más probable en pacientes que ya tenían presión arterial alta. Es importante que los pacientes que reciben EPO hagan un cuidadoso
monitoreo de la presión arterial. En ocasiones una combinación de EPO y presión arterial alta pueden provocar convulsiones. El
tratamiento de la presión arterial alta por lo regular evita éstas.