La osteodistrofia renal es una complicación común de la insuficiencia renal. Sin tratamiento, la osteodistrofia renal puede provocar dolor en los huesos, especialmente en la espalda, cadera, piernas y rodillas. Los huesos debilitados también tienen cada vez mayor riesgo de fractura. El tratamiento de la osteodistrofia renal debe comenzar en una etapa temprana para evitar el debilitamiento de los huesos.
Por suerte, el reconocimiento y tratamiento tempranos de la osteodistrofia renal significa que el dolor y fracturas de huesos ahora no son comunes en los pacientes renales.