La mayoría de los pacientes con insuficiencia renal pueden ser tratados con hemodiálisis. Debe ser posible lograr un buen acceso al torrente sanguíneo del paciente.
Puesto que los pacientes en hemodiálisis experimentan cambios drásticos en la presión arterial y los niveles de toxinas, puede ser que algunos pacientes con problemas cardiacos no sean adecuados para hemodiálisis.