Normalmente los pacientes permanecen en el hospital alrededor de 2 semanas después de la operación. Durante este tiempo reciben supervisión minuciosa.
En algunos casos el riñón trasplantado no produce orina durante los primeros días, o semanas, después de la operación. Si esto sucede los pacientes continúan con diálisis y esperan a que el riñón trasplantado comience a funcionar.
Por lo regular pueden pasar entre 3 a 6 meses en pacientes que han tenido un trasplante de riñón satisfactorio para que regresen a trabajar y a otras actividades normales. Durante este tiempo necesitan regresar para revisiones frecuentes. Al principio estas revisiones son 2 a 3 veces por semana. Luego cambia a una vez cada 3 meses hasta que los doctores estén satisfechos de que el riñón trabaja bien.
Un buen trasplante es aquel que está trabajando después de un año.
Un trasplante de riñón no dura para siempre. El tiempo de vida promedio de un riñón trasplantado es 8 años para un riñón cadavérico, y cerca de 11 años para un trasplante de un familiar vivo. El promedio de un trasplante de no familiar vivo está entre los dos.
Un riñón cadavérico trasplantado tiene, en promedio:
Los pacientes más jóvenes pueden necesitar dos o más trasplantes a lo largo de su vida.
“Recuerdo claramente el primer día después de la operación. Me sentía tan diferente, tan alerta, tan bien. Estaba en la cama sin dolor de cabeza, en el séptimo cielo y en el sueño del futuro.” - Sra. Said, Paciente de trasplante