Cuando la insuficiencia renal llega a la etapa en la que se necesita diálisis o trasplante, el rechazo de tal tratamiento significa que el paciente morirá. Esto podría suceder a los pocos días o semanas, dependiendo de qué tanto todavía funcionen los riñones. Un paciente puede decidir explorar la opción de rechazar el tratamiento. Es responsabilidad del equipo médico aconsejar a estos pacientes y sus familias, y apoyarlos en su decisión.
Algunos pacientes pueden decidir intentar la diálisis durante algunas semanas o meses. Esto les permite evaluar el lado bueno y malo de vivir en diálisis, y hacer una elección informada. También puede dar a los pacientes tiempo para arreglar sus asuntos y resolver conflictos, o para despedirse de sus familiares.
La decisión de no comenzar la diálisis
Puede haber buenas razones médicas así como personales para no someterse a diálisis. La oportunidad de rechazar la diálisis puede ser una bendición para algunas personas con cáncer inoperable, por ejemplo.
Retirarse de la diálisis no es una causa poco común de muerte en pacientes renales de larga duración, particularmente los más viejos.
Un paciente que decide no tener ningún tratamiento, o dejar el tratamiento después de que lo ha comenzado, recibirá asesoría y apoyo. El equipo médico discutirá con amplitud las consecuencias de la decisión del paciente para él mismo y su familia.
El equipo médico apoyará la decisión del paciente siempre que estén seguros de que es una elección completamente informada. Es una buena idea que los pacientes hagan saber a sus familiares y médicos de sus deseos si no pueden tomar la decisión por sí mismos. Esto podría suceder si el paciente está inconsciente después de un accidente cerebrovascular o mentalmente incapacitado para decidir.
Algunos pacientes rechazan el tratamiento, pero luego cambian de opinión. Esto es perfectamente comprensible y aceptable. Cualquier paciente tiene el derecho de cambiar de opinión en cualquier momento.
Es útil para algunos pacientes que sienten que no quieren diálisis, hacer un convenio para probar el tratamiento, esto les puede ayudar a tomar una decisión final.
El equipo médico proporcionará la medicación adecuada a un paciente que rechace el tratamiento decida interrumpirlo, para ayudarle a sentirse cómodo y libre de dolor hasta la muerte. El equipo proporcionará apoyo al paciente y su familia durante este tiempo. Si el paciente elige ir a casa para morir, el equipo renal también referirá al paciente y su familia a las agencias comunitarias que le podrán proporcionar apoyo y consuelo.
Elección informada
Algunos pacientes - aquellos que tienen la enfermedad de Alzheimer, por ejemplo-tal vez no puedan hacer una elección informada sobre su tratamiento. Puede ser útil si los pacientes hacen saber de sus deseos cuando pueden decidir por sí mismos.
Interrupción del tratamiento después del trasplante
Aunque el trasplante exitoso ofrece la mejor calidad de vida posible para un paciente con insuficiencia renal, también tiene sus riesgos. Los medicamentos poderosos que se utilizan para evitar rechazo pueden originar infecciones y cánceres, como los cánceres graves tipo linfoma.
Uno de los tratamientos para linfoma es interrumpir o reducir los medicamentos inmunosupresores. En este caso, el riñón será rechazado y el paciente necesitará regresar a la diálisis.
La ventaja de estar en diálisis es que el paciente puede elegir cuándo ha tenido suficiente, y decidir retirarse.
Otros pacientes, quienes han tenido un tiempo prolongado de trasplante exitoso, presentan un estado incurable no relacionado con los medicamentos que toman. Una opción podría ser dejar de tomar sus inmunosupresores y dejar que el riñón falle. Luego podrían morir por insuficiencia renal sin diálisis.
Muerte por insuficiencia renal
En promedio, los pacientes que pasan cantidades razonables de orina pueden sobrevivir durante 2 a 6 semanas con insuficiencia renal en etapa terminal sin tratamiento. Los pacientes que pasan poca orina pueden sobrevivir de 10 a 14 días.
Los síntomas que pueden ser necesario controlar en los últimos días antes de la muerte por insuficiencia renal pueden ser náusea, espasmos musculares y falta de respiración. En ocasiones hay alguna agitación y confusión. Por lo regular, el dolor no es un problema serio.
Si un paciente desea morir en casa, puede contratarse a una enfermera especialista. Algunos hospicios admiten pacientes renales que han decidido no dializarse. El cuidado en los hospicios está diseñado para tomar en cuenta las necesidades y sentimientos de los pacientes y su familia.
La mayoría de las unidades renales tienen experiencia en los cuidados de pacientes moribundos, quienes por lo regular son atendidos en silencio y privacidad.
Uno de los beneficios de permanecer en el hospital es que, si el paciente decide aceptar la diálisis después de todo, se tienen a mano las instalaciones.