La mayoría de los pacientes en hemodiálisis reciben su tratamiento en una unidad renal especialmente diseñada. La unidad renal puede estar dentro de un hospital o en un edificio independiente para pacientes externos.
Los pacientes van a la unidad para utilizar una de las máquinas para diálisis. Durante un tratamiento de diálisis los pacientes pueden moverse alrededor de sus camas o reclinar sus sillas, pero no pueden caminar por toda la unidad renal. Pueden conversar, leer, trabajar en manualidades o ver la televisión.
Durante un tratamiento de diálisis los pacientes pueden moverse alrededor de sus camas o reclinar sus sillas, pero no pueden caminar por toda la unidad renal. Pueden conversar, leer, trabajar en manualidades o ver la televisión.
En las unidades, las enfermeras preparan el equipo, insertan las agujas y supervisan las sesiones. La mayoría de las unidades animan a los pacientes para que desempeñen una parte activa en su propio tratamiento. Esto puede consistir en revisar su propia presión arterial e insertar sus agujas. Es posible que a usted le enseñen cómo conectarse y desconectarse de la máquina para diálisis.
Es necesario que los pacientes asistan con un programa fijo y deben viajar a la unidad aproximadamente tres veces por semana.
“Muchos pacientes deciden tener hemodiálisis porque les da algunos días libres por semana. Muchos de los pacientes también disfrutan el aspecto social de visitar la unidad de diálisis.” - Lucy, Enfermera de hemodiálisis